Graviola, una planta milagrosa y natural contra el cáncer

Por años, la ciencia médica ha puesto el mayor de los esfuerzos para prevenir y curar el cáncer, una enfermedad con un elevado índice de mortalidad.

Estos esfuerzos han conllevado también una gran inyección de recursos económicos por parte de diferentes organismos, tanto gubernamentales como independientes. Sin duda, la lucha vale la pena.

A pesar de que los avances de la ciencia, claro está, son pasos muy importante hacia el control y disminución de esta enfermedad, también podemos tratar de sortearla sin una gran cantidad de medicamentos costosos.

La naturaleza, de hecho, tiene elementos que, según diversos estudios, pueden curar el cáncer. Uno de ellos, y quizás el más eficaz, es la Graviola una planta tildada de “milagrosa”.

Planta potente

Aunque se desconoce el origen de la Graviola, sus bondades son difundidas constantemente. Diversos estudios indican que, a diferencia de los tradicionales tratamientos médicos, esta planta ataca las células dañadas de la persona con cáncer, y a su vez no daña las que están buenas.

Además, injerir Graviola es considerado un tratamiento bondadoso, sin efectos secundarios como el deterioro inmunológico y la caída del cabello.

De hecho, se ha demostrado que su batalla contra las células cancerígenas puede ser 10 mil veces más eficaz que el compuesto Adriamicina, un agresivo citotóxico que frecuentemente de aplica en las quimioterapias.

Los estudios también reflejan que la Graviola puede ser tanto preventiva como curativa.

Otras bondades

La Graviola no sólo lucha contra el cáncer. Su campo de acción es inmenso.

La planta, además, tiene propiedades que combaten bacterias y parásitos, así como microbios que azotan el organismo humano. Por esta razón es que suele recomendarse que, independientemente de que haya o no una patología, debe consumirse con periodicidad.

En cuanto a la dosificación, siempre es recomendable que la consultes con un especialista. Sin embargo, lo más recomendable es injerir el preparado de las hojas de la Graviola (puede ser en jarabe o en cápsulas) unos 20 minutos antes de comer.

La cantidad y frecuencia depende de su uso. Si la comerás para prevenir enfermedades, lo normal es que tomes unos 500 miligramos.

En caso de que su utilización tenga fines curativos, debes consumir uno o dos gramos. Esto depende, claro está, de la gravedad de la enfermedad.

Frutos, otra opción saludable

Además de plantas como la Graviola, existen diversos frutos que previenen y curan enfermedades. Uno de ellos es la lúcuma.

Entre sus numerosos beneficios, esta fruta peruana presume de contar con una elevada tasa de beta-caroteno. Este elemento, según demuestran diversos estudios, es imprescindible para el sistema inmunológico del ser humano. Ayuda prevenir ataques cardíacos, entre otras cosas.

Otras de las bondades que posee son calcio, fósforo y hierro. Además, tiene la capacidad para regular el colesterol y los triglicéridos.

Incluso, la lúcuma es recomendada para personas con desequilibrios emocionales. Al contener B3 o Niacina, elimina –rápidamente- toxinas del cuerpo, y esto puede resultar beneficioso para personas con problemas de depresión.

Perú, históricamente, ha sido tierra de beneficiosos granos y semillas. Otro ejemplo de ello es la semilla Sacha Inchi y la Quinua, el llamado grano de oro de Latinoamérica.

Esta semilla ofrece una gran diversidad de propiedades beneficiosas para el ser humano. Cuenta con un alto contenido en ácidos grasos, sobre todo de los Omegas 3, 6 y 9. Además, brinda antioxidantes como las Vitaminas A y E, e incluso alfa-tocoferol.

En cuanto a la Quinua, su valor proteico es inmenso, por lo cual es recomendado para deportistas y personas que se sometan a actividades de exigencia física. Para los niños, el grano también es un gran aliado, ya que es un potenciador del sano crecimiento.

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