Aprende a cocinar galletitas saladas con chía

Por distintas razones los llamados superalimentos han venido ganando terreno dentro de las dietas y regímenes alimenticios saludables en las últimas décadas, debido a la gran cantidad de nutrientes que aportan en tan solo pocas porciones.

Es el caso de la chía, una semilla maravillosa que ha revolucionado la alimentación saludable basada en el consumo de productos orgánicos y 100% naturales. Gracias a sus enormes beneficios esta semilla, originalmente cultivada por las civilizaciones azteca y maya, hoy está de moda en las mesas de todo el mundo, siendo Estados Unidos uno de los principales importadores.

En 2014 la palabra chía lideró los ranking de búsquedas en Google y desde entonces su incorporación dentro de los imaginarios culinarios y saludables de ciudadanos de todo el mundo, ha ido creciendo cada vez más y más.

Como afirmamos con anterioridad, la chía fue cultivada en la época precolombina por los mayas y los aztecas (Guatemala y México respectivamente) desde hace más de 3500 años, no obstante la recepción y el auge que ha tenido la semilla en las últimas décadas ha hecho realidad que países como Perú la cultiven y exporten, especialmente desde las provincias de Cuzco y Arequipa, hasta países como Alemania, China, Australia y Estados Unidos.

¿Qué hace tan buena a la chía?

Los beneficios que brinda el consumo regular de la chía son innumerables, sin embargo intentaremos resumirlos brevemente a continuación.

En primer lugar, las semillas de chía tienen un alto porcentaje de fibra (el doble que la avena), lo que lo convierte en un gran aliado para la regulación del tránsito y la flora intestinal y para el tratamiento de ciertos padecimientos gástricos. Además no contienen gluten, por lo cual es una rica alternativa culinaria para personas celíacas.

Como cualquier superalimento, la chía es rica en los antioxidantes esenciales para el ser humano, así como en minerales. Tiene un alto porcentaje de manganeso y fósforo, siendo un increíble complemento para la salud de nuestros huesos y dientes, así como para la reparación de células y tejidos. Aporta además 5 veces más calcio que un vaso de leche y 3 veces más hierro que las increíbles lentejas.

Tiene triptófano un aminoácido responsable de la regulación del apetito, por ello es que la chía es muy usada en regímenes dietéticos, pues su consumo aporta sensación de saciedad, ya que al entrar en contacto con el agua forma una capa hipocalórica que multiplica su verdadero peso diez veces dentro del estomago.

Al mismo tiempo, contiene una importante cantidad de Omega 3, lo cual ayuda a regular los niveles de colesterol, así como a aliviar los dolores en las articulaciones. Inclusive, está demostrado que la chía contiene más Omega 3 que muchos pescados.

Una de sus funciones reside en la regulación de azúcar en la sangre, de manera que se ha convertido en un gran aliado en algunos tratamientos de diabetes.

Es una fuente rica en proteínas pero sin el aditamento innecesario del colesterol. Tan solo unos 28 gramos de estas semillas cuentan con 4.4 gramos de proteínas, lo cual representa casi el 10 por ciento del valor diario requerido, un porcentaje altísimo.

Por último, la chía es una excelente fuente de vitaminas del complejo B (como el ácido fólico y la niacina), vitamina A, vitamina E y C, calcio, potasio, zinc y cobre.

¿Cómo puedo consumir la chía?

La chía es una semilla caracterizada por su versatilidad en la cocina y su rico sabor, parecido a la nuez. Puede ser usada como complemento en batidos, ensaladas de frutas, cereales, sopas  y algunos postres. Pero también puede ser usada en la preparación de panes y galletas con el objetivo de agregarles un componente nutritivo extra.

Por ser un superalimento rico en carbohidratos y proteínas, se sugiere que su consumo no exceda las tres cucharadas diarias, pues una excesiva ingesta provocaría efectos no deseados como inflamación estomacal o diarreas (por la cantidad de fibra y proteínas que contiene), entre otras molestias.

Para consumir la semilla es suficiente con ponerlas en remojo al menos 15 o 20 minutos, o hervirlas en agua por 10 minutos aproximadamente. Asimismo, puedes triturarlas con un mixer y obtener una porción en polvo, adecuada para incorporarla a cualquier alimento.

Galletas saladas con chía

Hoy te vamos a enseñar una de las miles de alternativas que tienes para incorporar esta maravillosa semilla a tu mesa. Se trata de unas ricas galletitas saladas con chía, perfectas para las meriendas y para acompañarlas con sabrosas salsas de tu preferencia. Es una receta muy sencilla y práctica que no te quitará ni 20 minutos.

¡Manos a la obra!

Para su preparación necesitarás contar con los siguientes ingredientes:

250 gramos de harina de trigo

1 cucharada de polvo de hornear

1 cucharada de sal

1 cucharada de semillas de chía negras Inkaforest

1 huevo

40 cc de agua

35 cc de leche

30 cc de aceite

Paso a paso

  1. Lo primero que debes hacer es precalentar tu horno a 180° C.
  2. Mientras tanto mezcla en un bol grande todos los ingredientes y revuélvelos hasta obtener una masa homogénea, consistente y manipulable.
  3. Una vez lista la masa, estírala con un rodillo en una mesa limpia.
  4. Corta las formas de las galletas con cualquier molde de tu preferencia o con un cuchillo, de acuerdo a la forma deseada.
  5. Engrasa una bandeja y coloca las figuras de masa, separadas por más o menos 2 centímetros entre ellas.
  6. Hornea durante 15 minutos o hasta que las galletas se doren.
  7. Acompáñalas con salsas o con cualquier bebida caliente.
  8. Disfruta del poder milenario de la chía.

Así como aprendiste a incorporar la chía a esta fácil receta de merienda, puedes encender tu imaginación y probar todas las combinaciones posibles. El sabor de la chía va bien con recetas dulces y saladas, muy elaboradas o sencillas de hacer, por lo cual no te costará mucho encontrar los sabores y las texturas ideales que la complementen.

Si aun no lo has hecho, atrévete a explorar con un nuevo y nutritivo ingrediente que solo traerá beneficios a tu hogar. Prueba estas galletitas como un abreboca de todas las posibilidades que la chía nos abre en el vasto mundo de la cocina.

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